Mi JardÃn Zen
Hace un mes que me regalaron un JardÃn Zen. Me encanta. Se ha convertido, casi sin quererlo en mi pequeño remanso de paz. Para quien no lo sepa. un jardÃn zen (de andar por casa) consiste en un recipiente rectangular, de unos 5cm de altura que contiene arena blanca (en los reales es gravilla), unas piedras y un pequeño rastrillo de “juguete”.

Meditar sobre un jardÃn zen es muy sencillo, calma los nervios y relaja la mente. Lo único que tenemos que hacer, es tomar el rastrillo e ir trazando surcos en la arena, uno tras otros, dejando fluir a la vez nuestros pensamientos. La simbologÃa afirma que el manto de arena es el mar, las rocas que situamos en la arena son islas y los surcos que realizamos son olas.
La forma más clásica de realizar estos surcos es realizar cÃrculos concéntricos alrededor de las rocas que colocamos en el jardÃn, pero realmente poco importa. Después de unos primeros momentos de incertidumbre en los que no sabremos muy bien cómo coger el rastrillo o de qué forma hemos de realizar los surcos, notaremos cómo todo fluye de forma natural.
Los dibujos que realicemos siempre serán diferentes, maravillosos en su individualidad, y destinados a desaparecer la próxima vez que nos sentemos junto a nuestro jardÃn. Lo mejor es que no es una actividad programada. Sencillamente ocurre. Nos sentamos en el sillón, y tras unos momentos de lectura o de hablar por teléfono, ahà está nuestro jardÃn, como reclamando nuestra atención.
Empezamos entonces a surcar “sus aguas” y cuando nos queremos dar cuenta, ha pasado media hora, o incluso en ocasiones una hora… nos levantamos y estamos preparados para seguir con el resto del dÃa.
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Buenas tardes gente del cuadernodeyoga, esta esepcional lo del Jardin del Zen
quisiera decir que escribes de una forma muy especial, y aprovechar de agradecerte por toda esta simpleza y belleza en tus palabras, en la forma de mostrar al mundo la sensibilidad del yoga.