La era de la Yogamanía

“La era de la Yogamanía” es el título de un interesane artículo que acaba de publicarse en la publicación electrónica “El Espectador”. Parte de una base conocida por la mayoría de nosotros. El yoga ha pasado de convertirse en un fenómeno más o mneos “hippie” para pasar a convertirse en buena medida en una gran industria que mueve millones de euros cada año.
En Nueva York, por ejemplo, por cada manzana hay dos centros de yoga y aunque la crisis económica golpeó con fuerza a los estadounidenses, éstos locales decidieron salirle al paso ofreciendo atractivas promociones.
Y no sólo se centra en la proliferación de escuelas de todo tipo que llegan a saturar el mercado (especialmente en Estados Unidos) sino toda una industria de productos que acompañan al yoga, como parte inherente, comercializando cualquiera de sus aspectos, convirtiéndolo en una marca más que vender. En este sentido, en el reportaje se destacan ejemplos como el siguiente:
En 2001 la vegetariana Stella Mcartney diseñó para Adidas una línea creada para las mujeres e inspirada en los movimientos del yoga. Se llama Adilibria, ropa deportiva hecha con alta tecnología como “climacool” –la persona se mantiene fresca mientras suda– o “formotion” –una textura especial que se mueve con el cuerpo.
Y se preguntan, muy acertadamente, sobre las contradicciones existentes entre el espíritu original del yoga, y el objetivo que debería perseguir el que practica en contraposición con la banalidad que parece que también se ha instalado en esta disciplina. El todo vale, mientras se pueda vender y tú lo puedas comprar. En definitiva, una buena reflexión para estos tiempos posmodernos en los que todo “es relativo”, según “el mercado”
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