Yoga para combatir el resfriado
Ya ha llegado el frío. El número de resfriados y griposos aumenta exponencialmente por doquier. Los pañuelos se llenar de líquidos acuosos, y los achuses y las toses están a la orden del día. Frenadoles corren en centenares de cuerpos y las visitas a la farmacia de han multiplicado.
Si es tu caso, o si prevés que vas a caer en los próximos días (porque muchas veces nos lo sentimos en el cuerpo antes que pase), alégrate (no por el resfriado) porque te propongo una rutina yóguica que hará que te sientas mucho mejor, y aliviará significativamente todos tus síntomas.
Técnica
El resfriado y los procesos gripales soportan bastante mal que les sometamos a inversiones yóguicas, por lo que precisamente éste será nuestro principal campo de actuación. Dependiendo de nuestra destreza, podemos comenzar ejercitando Salamba Sirsasana (apoyo sobre cabeza) y sus variantes.
Si aún no tenemos suficiente destreza con Salamba Sirsasana, no pasa nada, podemos optar por posturas más sencillas pero igualmente efectivas, como la postura sobre hombros (Sarvangasana) y si tampoco en esta postura nos sentimos cómodos podemos empezar utilizando una silla en la que apoyaremos las piernas para dejar caer la cabeza sobre un cojín que apoyaremos en el suelo (una variante de Halasana). Remarcar en este punto que los que sí tengáis destreza, podéis realizar los dos primeros ciclos.
A continuación nos levantamos y pasamos a Uttanasana, y también aquí podemos aprovechar para hacer ciclo entero, es decir en un pimer momento nos agarramos los deditos de los pies y estiramos las rodillas, y en un segundo momento relajamos los brazos y apoyamos el pecho sobre los muslos, para descansar durante unos instantes.
Seguidamente, realizamos toda la fase de posturas que nos llevarán a Ugrasana. En esta postura conviene recordar que los que hemos de doblar es nuestra cadera y no la espalda (creándose un “efecto joroba”). Llegaremos hasta donde podamos, sin forzar. Forzar nunca lleva a nada en yoga.
Los más flexibles y experimentados pueden avanzar hacia Kurmasana, aunque es una postura poco recomendable para el principiante. Con solo ver la foto que ilustra esta postura, os podéis hacer una idea de su dificultad. Si sois principiantes, podéis cambiar esta postura por una más sencilla como la “del zapatero” es decir Baddha Konasana (¿mucho más facil verdad?) Finalmente, podéis acabar realizando Uiyaji Pranayama, que expliqué en un post anterior.
Estoy seguro que cuando terminéis os encontraréis mucho mejor, y aunque tengáis que seguir tomando medicamentos, nos os sentiréis tan embotados.
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